- Adriana Somófora
- 14 ene
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Ya no tengo miedo de perderte,
ya no tengo miedo de querer.
Cuando comenzaste a irte, me dolió tanto el alma, que me prometí no volver a querer a nadie como te había querido a ti, para no volver a sentir tanto dolor.
Promesa que no me pude cumplir.
Hoy es día de tu cumpleaños, el día que me convertía en florista o pastelera para quererte un poquito más de todo lo que ya te quería en los otros días.
Desde que dejé de hacer eso hace más de una década todos mis días tenían algo de tristeza, porque no quería dejar de llorarte por miedo a olvidarte.
Todos los 14 de enero me llegaba una especial tristeza porque era el recordatorio de que la vida no nos dejó más tiempo juntas, para querernos de cerquita, cerquita despertando de un cuarto al otro, cerquita a un grito de distancia para llegar a la cocina donde me dabas tu amor a cucharadas, cerquita con el tibio de tus manos, cerquita con pasos juntas camino a la Merced, cerquita para poder darte el abrazo de cumpleaños que te mereces.
Hoy es 14 de enero, tu día, pero no es tu cumpleaños, porque esos se acumulan en esta vida en la que ya no estás hace once años. Hasta hoy entiendo que que ya no llevas la cuenta, que pasaste al infinito del tiempo y del amor que nos sentíamos, tan infinito que traspasa vidas, tan infinito que te siento sin verte.
Por primera vez, me atreví a cambiar del calendario las letras “cumpleaños abuela Lola” , las cambié por “nacimiento”, aunque no necesito que una alarma me recuerde que viniste a esta vida en la que yo llegué después para coincidir durante 23 años en los que me enseñaste a vivir, quise dejarlo porque cualquier pretexto para recordarte unos segundos es bueno.
Llevo un tatuaje con la leyenda “Sin Drama”, me lo hice hace no mucho, cuando creí llegar sola a la conclusión de que la mejor forma de vivir la vida es Sin Drama, pero hoy como todo lo bueno que es de mí, me doy cuenta que también tú me lo enseñaste.
Por esto hoy no tengo miedo dejar de sentirte a través de la nostalgia o tristeza, no tengo miedo de sentir el vació de tu abrazo, porque como tú me lo enseñaste, hoy me concentro en lo que tengo y mis ojos se abren casi como el azul de los tuyos, para ver que sí te tengo.
Hoy no cumples años en esta vida, pero te regalo la promesa de algo por lo que trabajaste desde el día en el que nos conocimos: mi felicidad.
Te amo Dolores, en esta y en todas las vidas en las que tu amor infinito me alcance.
Tu Chaparrita.


