top of page
  • Foto del escritorAdriana Somófora

El cielo se puede comer

Cuando llegaba el invierno conyugal y tequilero, con ese frío seco con el que a mi tierra (Aguascalientes) le daban ganas de cambiarse el nombre, mi abuela calentaba la temporada con amor a punto de turrón.


Todos los que conocían el dulce preguntaban por la receta secreta, a lo que yo contestaba, se prepara así: Dolores que es muy alta y me llama "mi chaparrita" se pone un poco de puntitas, estira la mano y baja pedacitos de cielo.


Los curiosos se quedaban satisfechos con el dulce y con la respuesta, era fácil creer la historia, pues sentían que estaban probando el cielo.


Ya no está Dolores, pero como es época de magia ella estira la mano ahora desde el cielo y pasa unos bocados de este manjar a las manos de mi madre.




57 visualizaciones1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page